Sanación Evolutiva

La curiosidad innata del ser humano, por saber qué papel cumple en este plano llamado tierra, le ha llevado a estar escudriñando, tanto, en su entorno, como en su propio ser, las pistas que le permitan encontrar el sentido de su devenir en este planeta.

Por una parte, su mirada vuelta hacia los astros, le ha llevado a desarrollar un profundo interés por aquello, que está más allá, de su espacio circundante. Por otro lado, también, le ha nacido la curiosidad, por conocer, lo que habita en su mundo interior, desde la perspectiva de su cuerpo físico.

En este proceso, algunos han seguido cada una de estas líneas de manera independiente, y pocas veces, han existido trabajos, que intenten considerar nuestra humanidad, desde la perspectiva integral que somos.

Hoy por hoy, hemos llegado a un punto en que se acepta con mayor facilidad, la posibilidad de que somos seres constituidos, no sólo por componentes físicos, sino además, por múltiples niveles, que comprenden además, campos energéticos y otros planos de existencia.

Como especie, hemos adquirido un desarrollo y dominio de tecnologías, que nos ha permitido acelerar y ampliar, enormemente, el conocimiento sobre el mundo material que nos rodea, y más aún, salir de nuestro planeta, para explorar espacios cósmicos, que están mucho más allá de nuestro hábitat.

Pero a pesar de todas estas tecnologías e inquietudes, hay un espacio inmensamente significativo, para nosotros como especie, el cual, aún se resiste a revelar sus secretos, y este es,… la mente.

En este sentido, al homologar la mente con el cerebro, han puesto un límite infranqueable para el verdadero conocimiento de lo que realmente somos. Es como pretender conocer al conductor, con la cabeza metida en el motor del vehículo, desconociendo la fuente misma de lo que somos.

Cada una de las experiencias humanas, ha sido registrada, de acuerdo a las pautas y protocolos que la mente posee para su actuar. Existimos, no porque tengamos un cuerpo vivo, sino porque poseemos una mente y una conciencia. De hecho, todo aquello que no ha entrado en el campo de conocimiento de nuestra mente, es el campo de lo ignorado y desconocido para nosotros. Conocemos por la mente, existimos solo por la mente, tal, como dijera Hermes Trimegisto, varios siglos atrás; “SOMOS MENTE”.

Al pretender los científicos, circunscribirla al ámbito del cerebro, la restringen solo a su aspecto mecánico, perdiendo con ello, el aspecto más significativo de su potencial.

Todos aquellos poderes y habilidades sobresalientes, que haya alguna vez, expresado algún ser humano, están en el potencial de cada Ser de este planeta. Poseemos la semilla de la divinidad, la cual, logra de tiempo en tiempo, vencer los paradigmas de las limitaciones, para mostrarnos la belleza, la gracia y la excelencia que habita en nuestro ser.

Guillermo Delgado

https://www.sanarportumente.cl

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